El valor de la carrera

LA PARTE ÉTICA, LLENA DE VALOR  AL AMAR LO QUE SE HACE.




Imagina por un momento cómo te sentirías haciendo precisamente lo que más te gusta y disfrutando hacer precisamente lo que haces, y recibir un pago generoso por ello.

Imagina la energía e inspiración que tendrías viviendo y experimentando esa situación.

Ahora, imagínate cómo te sentirías levantándote cada mañana con un freno y una carga sobre tus hombros porque te ves obligado a ir a trabajar haciendo algo que detestas.

La diferencia es grande, ¿no es así? ¿Es realmente posible hacer aquello que te encanta? No sólo es posible, es perfectamente factible.

Para hacer lo que te gusta, primero debes aprender a amar y apreciar aquello que haces. Si no aprecias el trabajo o las tareas cotidianas que realizas actualmente, no podrás manifestar tu potencial. Tu “depósito de combustible” estará casi vacío.

No se trata de “hacer lo que te apasiona” sino de que te apasione lo que haces, que es muy distinto. El truco para no volver a un trabajo que no quieres, no está en trabajar haciendo lo que más te gusta hacer, sino en que en verdad te guste lo que haces y lo hagas con pasión.

Cuando estás vivo a medias es menos probable que te lleguen oportunidades. Mientras no pongas todo tu corazón y tu alma en todo lo que haces no esperes atraer oportunidades para hacer lo que te gusta.

¿Por qué deberían llegarte oportunidades para hacer cosas mayores si no has dominado tus actividades actuales?

¿Por qué debería ascenderte una empresa si no has hecho un trabajo sobresaliente en tu puesto actual?

La sabiduría consiste en descubrir que todas tus experiencias y acciones pueden servir a tu propósito.

Al trabajar para ir hacia dónde quieres, haces que lo que quieres se acerque a ti.

Cuando planificas con tu corazón y tu alma, y perseveras con paciencia en cuerpo y mente, primero aprenderás a amar lo que haces y después comenzarás a hacer lo que te gusta.

¡Sí, es posible!




No hay comentarios:

Publicar un comentario